Varios bancos mexicanos han anunciado un cambio en sus procedimientos para transacciones en efectivo: a partir del 15 de agosto de 2026, los retiros y depósitos en ventanilla por montos iguales o superiores a 120,000 pesos exigirán la presentación de una identificación oficial vigente y, en algunos casos, una comprobación adicional del origen de los fondos. La medida, adoptada de forma coordinada por entidades como BBVA México, Citibanamex, Banorte, Santander México, HSBC y Banco Azteca, promete reducir fraudes y operaciones irregulares, pero también plantea ajustes operativos para miles de negocios y personas físicas.
Qué implica en la práctica el nuevo requisito
Si tienes la costumbre de mover grandes sumas de efectivo en sucursal, la norma significa dos cosas concretas: primero, sin identificación no podrás completar la operación; segundo, cuando el retiro o depósito sea de 120,000 pesos o más, el cajero te pedirá formularios adicionales para registrar la transacción. Esa documentación puede incluir comprobantes fiscales, facturas de compra o declaraciones que expliquen la procedencia del dinero.
En sucursales urbanas de Ciudad de México y Monterrey, por ejemplo, ya se están probando protocolos que incluyen el escaneo de la INE, la verificación cruzada con la base de clientes del banco y, en ciertos casos, la toma de una fotografía que quede enlazada al registro de la operación. En oficinas más pequeñas o rurales la implementación será menos tecnológica, pero igualmente obligatoria: el cajero pedirá la identificación y completará manualmente el formato interno.
Por qué los bancos impulsan esta política ahora
Los motivos oficiales son la prevención del lavado de dinero, la reducción de robos y la protección contra suplantación de identidad. Fuentes del sector consultadas por este medio explican que durante 2025 y el primer trimestre de 2026 crecieron los incidentes en los que cuentas de particulares y de pequeñas empresas fueron utilizadas para retirar efectivo sin el consentimiento real del titular. Además, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) han reforzado sus recomendaciones sobre controles en operaciones en efectivo.
Desde el punto de vista operativo, el efectivo sigue siendo costoso para los bancos: requiere custodia, transporte y gestión física. Cualquier medida que reduzca el volumen de transacciones en efectivo también disminuye riesgos logísticos y costos asociados. Aun así, las instituciones argumentan que la prioridad es la seguridad del cliente y del sistema financiero.
Impacto inmediato en personas y pequeñas empresas
Para individuos que manejan ahorros en efectivo, la nueva regla exige mayor previsión. Imagina a Lucía, dueña de una pastelería en Guadalajara, que suele retirar 150,000 pesos para pagar proveedores los lunes. Desde agosto tendrá que llevar INE vigente y conservar facturas que respalden el gasto de ese monto. Si no lo hace, el banco le rechazará la operación y la cadena de pagos podría romperse.
Las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs) corren un riesgo operativo similar. Comercios que reciben pagos en efectivo y realizan depósitos elevados deberán organizar conciliaciones contables más rigurosas. Negocios como misceláneas y fondas, que habitualmente depositaban sumas superiores a 120,000 pesos tras días de ventas, necesitarán documentación fiscal para justificar esos ingresos y evitar bloqueos temporales de su cuenta.
Cómo verificarán identidad y origen de fondos
Las entidades han detallado varios mecanismos:
- Escaneo y verificación de identificación oficial (INE, pasaporte, cédula profesional), con comprobación de vigencia en tiempo real en los sistemas del banco.
- Registro fotográfico de la operación en sucursales que cuenten con ese recurso.
- Solicitud de comprobantes que acrediten origen de los recursos: facturas, contratos, recibos de nómina o estados de cuenta que muestren la procedencia.
- Revisión por equipos de cumplimiento (compliance) cuando existan inconsistencias o alertas en el perfil del cliente.
En casos en que el banco detecte señales de riesgo —como depósitos recurrentes de billetes con series inusuales o movimientos contradictorios con el historial financiero del cliente— las operaciones pueden quedar retenidas hasta que se aclare la procedencia del efectivo.
Excepciones y cuentas empresariales
No todas las cuentas ni todas las situaciones serán tratadas igual. Las cuentas nómina o las operaciones realizadas por entidades reguladas (por ejemplo, aseguradoras o fondos autorizados) suelen tener procesos de verificación ya establecidos y, en algunos casos, límites distintos. Las cuentas empresariales registradas con RFC y comprobantes fiscales periódicos podrían gozar de un proceso más ágil siempre que la documentación esté actualizada.
No obstante, los bancos han advertido que la excepción no es automática: una empresa que deposita 500,000 pesos en efectivo tendrá que explicar el origen de esos recursos con facturas o contratos. La diferencia principal entre una cuenta personal y una empresarial es la expectativa de actividades de mayor volumen y la documentación que las respalde.
Alternativas para evitar filas y contratiempos
Los especialistas recomiendan varias rutas para clientes que quieran evitar complicaciones:
- Usar transferencias electrónicas (SPEI) para pagos grandes. Las transferencias interbancarias son rastreables y no requieren presencia en sucursal.
- Solicitar cheques nominativos si se trata de pagos programados a proveedores que acepten esa forma.
- Abrir cuentas con servicios corporativos si tu actividad implica manejar montos altos de forma recurrente: las cuentas empresariales ofrecen límites y procesos adaptados.
- Planificar retiros por montos menores a 120,000 pesos o dividir depósitos en días distintos, siempre y cuando no contravenga normas de reporte o resulte en un fraccionamiento para eludir controles.
Es importante subrayar que intentar fraccionar transacciones con el objetivo de evitar controles puede considerarse una alerta y terminar en un bloqueo temporal de la cuenta mientras se investiga la intentona.

