El aumento de los “acumuladores” jubilados

En la estación central de autobuses de Medellín, a las 7:15 de la mañana, una mujer de 67 años vende desayunos empaquetados junto a un joven repartidor. Ella no se define como empleada ni como jubilada: es, a su manera, una «acumuladora» jubilada. Su turno termina a las 10:00, recoge sus ganancias y toma el transporte público hacia la casa de su hija, donde ayuda con las tareas domésticas a cambio de alojamiento. Su historia es una de las muchas que explican por qué cada vez más personas mayores vuelven a la fuerza laboral o no la abandonan del todo.

Quiénes son los “acumuladores” jubilados y por qué importan

El término “acumulador” jubilado describe a quienes, tras alcanzar la edad oficial de retiro, siguen trabajando por necesidad económica, por deseo de mantenerse activos o por una combinación de ambos motivos. En América Latina este fenómeno ha ganado visibilidad en la última década. Según proyecciones de la CEPAL, la proporción de personas de 60 años o más en la región aumentó de alrededor del 9% en 2000 a casi 13% en 2020, y se espera que supere el 25% hacia 2050. A medida que la población envejece, las preguntas sobre la sostenibilidad de las pensiones, la salud financiera de los hogares y la organización del mercado laboral se vuelven urgentes.

Perfiles que aparecen con frecuencia

  • Personas pensionadas con beneficios bajos: ex-trabajadores del sector informal o empleados con sistemas de ahorro insuficientes que reciben pensiones que cubren apenas el 30% del salario previo.
  • Adultos mayores con hipotecas, deudas o cargas familiares: aquellos que aún sostienen a cónyuges, nietos o parientes.
  • Quienes buscan una rutina y propósito: jubilados con pensiones moderadas que buscan actividades remuneradas para mantenerse activos.
  • Emprendedores tardíos: adultos mayores que inician pequeños negocios —tiendas, talleres, clases particulares— para ampliar ingresos.

Presión económica: por qué las pensiones ya no alcanzan

En países como México, Argentina y Colombia, el reemplazo de ingreso que ofrecen las pensiones contributivas suele ser bajo. Estudios recientes de organismos multilaterales indican tasas de reemplazo promedio de entre 25% y 40% en muchas economías latinoamericanas, lejos del 70% que muchos expertos consideran como mínimo para mantener el nivel de vida previo al retiro. Esto obliga a un número creciente de jubilados a buscar trabajos a tiempo parcial o a reintegrarse al mercado laboral.

Factores que reducen el poder adquisitivo

  • Inflación sostenida: en 2023 varios países de la región registraron tasas de inflación anual superiores al 6%, lo que erosiona rápidamente pensiones fijas.
  • Mercado laboral fragmentado: décadas de trabajo informal dejan a millones sin el historial contributivo necesario para acceder a pensiones generosas.
  • Familias multigeneracionales: el costo de mantener hogares extendidos —salud, educación, vivienda— recae en muchos jubilados.

El trabajo post-jubilación: modalidades y realidades

No todos los jubilados que vuelven a trabajar lo hacen en las mismas condiciones. La flexibilidad, el tipo de contrato y el nivel de estabilidad varían drásticamente.

Trabajos a tiempo parcial y por horas

Una porción importante de los acumuladores encuentra empleo en servicios: venta minorista, atención al cliente, transporte urbano o tareas administrativas a media jornada. Estas labores suelen ofrecer ingresos inmediatos pero pocos beneficios de seguridad social o salud adicional, y la remuneración por hora frecuentemente está por debajo del promedio nacional.

Consultoría y mentoría

Quienes tienen trayectoria profesional en sectores formales (ingeniería, docencia, contabilidad) optan por consultorías, clases particulares o asesorías. Por ejemplo, en Buenos Aires y Ciudad de México proliferan plataformas locales que conectan a jubilados con empresas pequeñas en busca de experiencia técnica puntual. Este segmento suele cobrar tarifas más altas: entre 20 y 40 dólares por hora en mercados urbanos.

Emprendimiento tardío

Montar un pequeño negocio —panadería, taller de reparación, servicios domésticos— es otra ruta. En Montevideo, una encuesta municipal de 2022 detectó que el 18% de los emprendedores de más de 60 años había iniciado su negocio tras la jubilación para complementar la pensión.

Motivaciones no económicas: el trabajo como medicina social

El argumento económico es poderoso, pero insuficiente para explicar el fenómeno por completo. Muchos jubilados explican que el trabajo post-jubilación les ofrece vínculos sociales, estructura diaria y un sentido de utilidad que las actividades de ocio no siempre proveen. La psiquiatra gerontológica Ana María Guerrero, de la Universidad de Santiago de Chile, señala que “la conexión social y la sensación de ser valorado siguen siendo factores determinantes en la decisión de permanecer activos”.

Impactos en la salud

Investigaciones en salud pública muestran que mantener actividades laborales moderadas puede asociarse con mejor función cognitiva y menor riesgo de depresión en personas mayores. No obstante, la calidad del empleo importa: puestos estresantes, con largas jornadas o condiciones físicas exigentes aumentan la probabilidad de problemas de salud crónicos.

Los retos: discriminación, precariedad y acceso a la formación

La presencia de trabajadores mayores también expone limitaciones estructurales. La discriminación por edad en procesos de contratación persiste: encuestas realizadas en grandes empresas de la región indican que más del 40% de los candidatos mayores consideran haber sido tratados con prejuicio. Además, la falta de políticas de adaptación de puestos (ergonomía, horarios flexibles) empuja a muchos a aceptar empleos menos calificados.

Brecha digital y capacitación

La rápida transformación digital del trabajo deja a quienes no han tenido acceso a formación tecnológica en desventaja. Programas de capacitación estatal y privada son aún insuficientes: en 2022 solo el 12% de los beneficiarios de cursos de formación ocupacional en varios países de la región tenía más de 60 años.

Respuestas institucionales y privadas: qué se está haciendo

Gobiernos, empresas y organizaciones civiles han comenzado a articular medidas para integrar mejor a los trabajadores mayores. Estos son algunos ejemplos concretos:

Políticas públicas

  • Incentivos fiscales: en Colombia existen deducciones para empresas que contratan mayores de 60 años en empleos formales.
  • Programas de empleo público parcial: municipios en Perú y México han lanzado programas que ofrecen empleos temporales con horarios adaptados para personas mayores.
  • Capacitación específica: el Programa de Empleo para Adultos Mayores en Uruguay ha impartido cursos de habilidades digitales a más de 3,500 personas mayores desde 2019.

Iniciativas del sector privado

Empresas grandes están ofreciendo puestos part-time diseñados para mayores, consultorías remuneradas y jornadas flexibles. En Santiago, una cadena de supermercados implementó turnos de 4 horas para trabajadores mayores, reduciendo la rotación y aumentando la satisfacción del cliente.

Leave a Comment